Acabamos de comprar una
nueva computadora. Nos aseguramos de que tenga el último software disponible, y
un hardware potente. Cuando la prendemos por primera vez, podemos no darnos
cuenta, pero en el fondo, están corriendo
varios programas, cortesía de la compañía fabricante. Eso es el
bloatware: programas basura que vienen preinstalados en la máquina, que
realmente no necesitamos o que pueden
ser reemplazados por software más eficiente.

El bloatware es todo un
tema. Recientemente Microsoft dio a conocer un programa a través del cual
podemos comprar computadoras
limpias del software pre-instalado… por un precio, por supuesto. Si no
queremos pagar extra por algo que debería ser obvio, siempre podemos elegir
hacer las cosas manualmente. Pero tenemos que tener cuidado con qué es lo que
eliminamos, y si realmente en un futuro lo vamos a usar. Por ejemplo, dudo que
alguna vez edite videos con MovieMaker, sin embargo está allí, consumiendo mi
espacio. Además, ¿por qué usar Outlook cuando otros clientes de correo son
mucho más eficientes y no me consumen muchos recursos del ordenador?
Ahora bien, ¿cómo eliminar bloatware de una
computadora? No es simplemente borrar lo que usamos, sino que
requiere saber qué es lo que necesitamos, y si podemos reemplazarlo por otro
software similar, más liviano y eficiente. Por eso, vamos a comentar con este punto.
Reemplazo de programas
Los usuarios generalmente se quedan con el software que
viene de antemano con la computadora. De otra forma, no tendría
explicación la popularidad de Internet Explorer, cuando tenemos varias opciones
de navegadores para reemplazarlo. Tampoco pienso que la idea de mirar películas
en el Windows Media Player sea demasiado atractivo, y sin embargo, también es
muy usado.
Lo que no se tiene en
cuenta es que muchos de estos programas consumen
recursos imprescindibles. Si tenemos, por ejemplo, una
computadora con 2GB de RAM, usar Outlook es suicida, con el porcentaje de uso
de PC que puede llegar a consumir. Por ende, tenemos que ir pensando en cómo
reemplazarlos.
Dado que hablamos tanto de
Outlook, comenzaremos por él. El cliente de correo electrónico de Microsoft
viene por defecto en los ordenadores, y aunque tiene algunas funcionalidades
interesantes, no sugeriría usarlo a menos que sea imprescindible –por ejemplo,
al ser una cuestión de políticas empresariales-. Al contrario, la mejor opción es Mozilla
Thunderbird: completamente gratuito, eficiente, y con
posibilidades de personalización infinitas gracias a la posibilidad de usar
extensiones que mejoran nuestra experiencia.
En segundo lugar, tenemos
la suite de programas de Office. Una de sus últimas versiones, de 2010,
requiere que tengamos más de 2GB de RAM para poder ser usada. O sea que, en
teoría, necesitaríamos un buen hardware para correr este programa. ¿Todo esto
por un procesador de texto y un software para planillas? Innecesario.
Nuevamente, a menos que sea por motivos laborales, tranquilamente podemos usar OpenOffice, LibreOffice o incluso
Google Docs (ahora Drive) que está completamente basado en la
nube y nos permite editar estos programas a gusto. También estaremos aliviando
considerablemente a la billetera, considerando cuánto salen las licencias de
Office.
Podemos reemplazar
prácticamente todo por opciones gratuitas y eficientes, es cuestión de buscar. Los
programas más populares no son necesariamente los mejores: por ejemplo, nos
podemos deshacer tranquilamente de iTunes y organizar nuestra librería musical
de otra forma usando VCL para reproducir las canciones.
Cambia el sistema operativo
Los usuarios que no están
acostumbrados a otra cosa que no sea Windows u OS X parecen atemorizarse cuando
alguien les sugiere que prueben Linux. Hasta parece que tuvieran que volver a
usar DOS para interactuar con la computadora. Pero al contrario, se trata de un
sistema operativo hasta mejor que las opciones comerciales, que no deberíamos
tener miedo de probar.
Si bien es cierto que con
la cantidad de distros disponibles para Linux nos podemos marear un poco,
también es verdad que este sistema operativo es más compacto, tiene menos requisitos de hardware que
Windows, y nos ocupa menos espacio, precioso espacio que
podemos usar para hacer cosas que verdaderamente nos interesen.
Si recién comenzamos
podemos optar por Ubuntu, pero también hay otras distros que podemos probar,
quizás más cercanas a Windows en cuanto a interfaz, para no perder la
costumbre. Además, muchas ya vienen con programas preinstalados que son, para
llevarle la contra a Microsoft, verdaderamente útiles y eficientes.
Software de ayuda

Si no tenemos el tiempo
para reemplazar programas, y definitivamente no queremos cambiar el sistema
operativo del ordenador, podemos
recurrir a software de terceros para decirle adiós al
bloatware. La gran mayoría de estas aplicaciones son freeware, así que al
contrario de Microsoft y su programa de computadoras limpias, no vamos a tener que
pagar nada para usarlos.
Con un nombre simpatico, The
PC Decrapifier tiene una función simple: eliminar la basura
de tu computadora. Es una aplicación gratuita que se usa para remover
programas, registros e íconos que pueden estar impidiendo que nuestra
computadora corra al cien por ciento de su capacidad. Es a prueba de atemorizados,
dado que nos ofrece un proceso paso a paso para poder eliminar todo. Ese “todo”
es detectado por The PC Decrapifier previamente, con una lista de programas
sospechosos precargada.
Por el lado de los
programas de pago –aunque con un período de prueba de 30 días- podemos probar Revo Uninstaller,
que básicamente cumple las mismas tareas que el software anterior que
mencionamos. Dentro de sus funcionalidades más interesantes, cuenta con un
monitor de instalaciones en tiempo real, que nos ayuda a detectar los cambios
más importantes del sistema mientras se producen, limpieza de registros,
desinstalación forzada (muy útil), y más. Si queremos seguir usándolo vamos a
tener que abrir la billetera, y la verdad que el problema se puede solucionar
sin necesidad de pagar. Pero es una opción existente.
Quitar el Autorun
Muchos de los programas de
Windows están diseñados para correr
apenas prendemos la computadora. Cuantos más instalamos, más
tiempo tardará la PC en estar completamente operacional, porque está ocupada
prendiendo todo este software que le dijimos que queríamos apenas prendemos la
computadora.
Podemos usar una aplicación
llamada Autoruns
para detectar cuáles son los programas que se están inicializando cuando
encendemos la máquina. De esta forma nos podemos ahorrar registros,
notificaciones, y mucha memoria que se está consumiendo sin necesidad. Muchos
de estos programas también son innecesarios para trabajar, así que pueden ser
eliminados tranquilamente.
Personalizar Windows Update
Puede que tenga buenas
intenciones, pero como dice la frase, el camino al infierno está pavimentado
con buenas intenciones. Windows Update nos permite, en teoría, saber cuáles son
los parches y actualizaciones disponibles para instalarlas inmediatamente en
nuestra computadora. Así es como terminamos con decenas de service packs de tamaño
considerable que, en realidad, no nos sirven demasiado.
Por defecto, Windows Update
es automático e hará las instalaciones de forma automática. Por eso, tenemos que configurarlo para poder
tener algo de libertad de acción. El cliente de Windows Update
tiene dos opciones para hacer esto: una es pedirle que nunca nos avise de las
novedades, con lo cual viviremos en una ignorancia feliz. Esto es recomendable
solamente para los que disfrutan de mantenerse al día con las novedades de
Windows; de otra forma, podemos llegar a perdernos de una actualización
importante.
Por otra parte, tenemos la
opción de hacer las
actualizaciones de forma manual, a través de la cual somos
nosotros los que elegimos qué instalar. Con esto, además, nos vamos a ahorrar
mucho bloatware de Windows que de otra forma sería instalado y estaría
funcionando sin nuestro conocimiento.
Recordemos que muchos de
los programas que nos están haciendo la vida imposible son los que ya han venido con la
computadora. Por eso, es fundamental cuando compramos una computadora
nueva remover estos demos, versiones de prueba, programas innecesarios y más.
Sin necesidad de bajar un software específico, podemos simplemente usar CCleaner para
seleccionar, en la opción de Herramientas,
cuáles son los programas que queremos eliminar. Recordemos siempre probarlos
antes de borrarlos: quizás nos estamos perdiendo de algo interesante. Aunque,
probablemente, esto no suceda.
Ya que estamos,
recomendamos ampliamente esta guía de Randal con cinco
consejos para mantener tu sistema Windows tan fresco como el primer día.
Visto en: www.bitelia.com
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