Una controvertida ley que acaba de aprobarse en el estado de Delaware, en Estados Unidos, da mayor acceso a los albaceas de ese estado para poder acceder a los datos digitales de los recién fallecidos. El correo electrónico, las fotos, los vídeos o los mensajes en redes sociales quedan por tanto al alcance de estas personas.
La polémica que ha suscitado dicha ley ha hecho que vuelva a reavivarse el debate sobre lo que le ocurre a nuestros activos digitales y a todas las cuentas que utilizamos en Internet cuando morimos. ¿Quién puede leer mi correo, acceder a mi Facebook o ver qué tenía en Dropbox? Al ya de por si delicado momento de la muerte de un familiar se le unen las dudas sobre una parte de su vida que cada vez tiene más relevancia para millones de usuarios.
Llega el testamento digital





