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Esta bicicleta eléctrica no necesita enchufes, sólo la luz del sol

Últimamente estamos viendo todo tipo de alternativas en el segmento de las bicicletas eléctricas: desde las más modernas (y caras) hasta las que soportan iBeacon o se cargan de forma inalámbrica. Pero hay otras formas de recargar estas bicicletas eléctricas: mediante la energía solar.

Es lo que logra el desarrollo de Jesper Frausig, un ingeniero danés que ha creado la Solar Bike y que como su propio nombre indica permite recargar su motor eléctrico gracias a los paneles solares que están integrados en sus ruedas. El creador afirma que a pesar de ese curioso diseño y los problemas de orientación (en el ángulo habitual de funcionamiento de la bicicleta, la recepción no es óptima) sus celdas están "optimizadas para las sombras".


Cuando la bicicleta está parada esas celdas solares van recargando la batería con forma de termo que está acoplada a uno de los tubos del cuadro, y cuando nos ponemos en movimiento esa energía permite que nuestros recorridos en bicicleta se hagan más rápido y con menos esfuerzo.
Según su creador, la autonomía de esta batería es de 70 kilómetros y el motor logra que alcancemos velocidades máximas de 50 km/h, aunque la velocidad estándar es de 25 km/h. Esa celdas solares no solo permiten facilitar esos desplazamientos, sino que también hacen que las luces de la bicicleta dispongan también de la autonomía necesaria. El proyecto no es por el momento una realidad comercial, y habrá que ver si este ingeniero acaba aprovechando el desarrollo en ese sentido y lo pone a la venta.
Vía | Xataka

Así es USB-C, el que dicen que va a ser el puerto del futuro


Es el estándar de moda, sobre todo tras la presentación de los nuevos MacBook de Apple. El conector USB Tipo-C se conocerá mundialmente como el conector USB-C, y forma parte de la especificación USB 3.1 que se finalizó en agosto de 2014 y se aprobó finalmente hace tan solo unos días, el 27 de febrero de 2015.

La pregunta, claro, es cómo afectará este conector a nuestras vidas (tecnológicas), y por supuesto, a nuestros bolsillos. Muchas son las ventajas de un estándar que está orientado a hacerlo todo más simple, más rápido y mejor, pero que eso sí, llevará asociado un periodo de transición en el que deberemos ir haciéndonos a la idea de que habrá situaciones incómodas y algún que otro sacrificio.

Conecta tus cables con los ojos cerrados a la primera

El aspecto del conector USB-C que ya se fraguaba en diciembre de 2013 es distinto al de los actuales cables USB o Micro-USB. El conector es al menos en tamaño similar al Micro USB, pero su forma es distinta, y lo es para ofrecer una opción de lo más adecuada: ser reversible.



Ya no habrá una sola forma de conectar estos cables a los puertos USB-C, algo muy conveniente que Apple ofrece desde hace tiempo con sus cables Lightning. Como en este último caso, la idea es además la de que a través del mismo conector sea posible transmitir diversos tipos de señales: datos, audio, vídeo y, desde luego, energía.

Es algo que Phil Schiller destacó durante la presentación de los MacBook, que se ha desecho del resto de puertos -a excepción de un conector de 3,5 mm para auriculares- y los ha sustituido por un USB-C que permite cargar el portátil pero también conectarlo (de momento, vía un adaptador) a dispositivos USB convencionales, o bien a salidas de vídeo HDMI y D-SUb (VGA).