La psicología del color estudia fundamentalmente el efecto que puede tener la percepción del color sobre la conducta humana. Por ello no es casualidad que en el Feng Shui se nos recomiende pintar de un color determinado la pared de tu habitación o que tu Horóscopo te recomiende el color de accesorios que deberías utilizar el día de hoy. Tampoco es coincidencia que salir al campo y ver el verde de los prados nos inspire tranquilidad.
Esta influencia del color en nuestro estado de ánimo puede, en un momento determinado, afectar también el desempeño de ciertas actividades durante el día. Y esos colores en ocasiones los determina el estado del tiempo, por ejemplo, es muy común que en días nublados y grises te sientas menos productivo y con ganas de estar metido bajo las cobijas de la cama todo el día. Por el contrario en días soleados y claros es más probable que quieras salir y tengas más ánimos para trabajar.
La gama de colores
El color se divide generalmente en colores cálidos y colores fríos. Los colores cálidos incluyen los rojos, naranjas y amarillos; mientras que en los fríos se encuentran los azules, morados y verdes.
La gama de colores cálidos pueden asociarse a estados de ánimo, percepciones y sentimientos de comodidad, pero a veces esa comodidad llega a ser demasiada, por lo que suele sugerirse para espacios de descanso como el dormitorio. El color amarillo favorece la convivencia con otras personas porque nos brinda alegría y optimismo, se puede usar por ejemplo en la decoración del comedor.


