Si quieres hacer de tu negocio una experiencia grupal, preocúpate de elegir el socio correcto para ti y tu empresa.
En el proceso de formación de una empresa, los ejecutivos o propietarios de ésta deben tener claros los criterios para seleccionar al o los futuros socios de su organización, para evitar en el futuro posibles inconvenientes. En tanto, la importancia de los socios es fundamental, porque debes considerar que estos serán tus compañeros en el camino hacia tu emprendimiento, y por lo mismo debe ser primordial la confianza y el compañerismo.
Los problemas con los socios parten siempre cuando uno de los miembros de la nueva estructura, sin previo aviso, modifica su manera de actuar. Si aquél que prometió contactos se limitó sólo a entregar dinero, provoca ruido. O si aquél que entregó dinero y prometió dejarnos trabajar tranquilos, al poco tiempo comienza a intervenir en las decisiones de la empresa, y eso provoca más problemas aún.
Cuál es entonces el camino a tomar, ¿romper la sociedad? Puede ser una salida difícil pero sana, siempre y cuando, antes de ese drástico quiebre exista una conversación profunda y sincera. Esos minutos de comunicación pueden cambiar las cosas, e incluso se puede llegar a un acuerdo que antes parecía imposible.
Es más común de lo que se piensa, que un socio pasivo y distante, se transforme en uno muy activo y deseoso de dedicar cada vez más tiempo al emprendimiento al que fue invitado. O puede ocurrir que ese caballo de carrera que partió con las pilas puestas, se aburrió al primer escollo y ya no quiere participar de las decisiones de la empresa.
Es por eso que debes tener claro que el tipo de socio que tienes en tu empresa es la base para lograr los objetivos de ésta. Si uno de ellos cambia, puede ser que el objetivo de toda la empresa deba cambiar. Y hay que tener presente que lo que le pasa al otro también te puede ocurrir, pues muchos factores externos (familia, salud y otros) influyen en tu comportamiento como socio.
Son tantas las variables que quizá lo más relevante sea estar siempre alerta en qué piensa mi socio e ir contrastando lo que dice, con lo que hace y, de paso, pedirle al resto que haga lo mismo con uno. De este modo, lo que partió como una sociedad de dos o más personas, puede transformarse en algo unipersonal, o viceversa.
Aspectos a considerar para evaluar a un socio
Antes que todo, un sólo punto a considerar: Si te consideras apto para emprender de modo independiente, ¡anímate a emprender sin socios! Probablemente te ahorrarás muchos problemas que se presentan cuando uno comparte el liderazgo.
En tanto, para tomar esa decisión, los puntos a evaluar son:
1. ¿Tiene el potencial socio objetivos compatibles con los nuestros?
2. ¿Posee los recursos y habilidades necesarios para cumplir su tarea?
3. ¿Trabajaremos bien con este socio (cultura, confianza, etc.)?
4. ¿La organización se puede ajustar a la visión del socio y viceversa?
3 objetivos que debes tener para formar una sociedad:
* Los objetivos de los socios han de ser compatibles, no hace falta que sean los mismos.
* Hay que intentar descubrir los verdaderos objetivos del socio y asegurarse que no existen objetivos ocultos que pueden perjudicar el desarrollo del negocio.
* Que los objetivos sean compatibles. Todo va a depender de que si las acciones de la empresa ha de ayudar a alcanzar los objetivos.
Fuente: SoyEntrepreneur
En el proceso de formación de una empresa, los ejecutivos o propietarios de ésta deben tener claros los criterios para seleccionar al o los futuros socios de su organización, para evitar en el futuro posibles inconvenientes. En tanto, la importancia de los socios es fundamental, porque debes considerar que estos serán tus compañeros en el camino hacia tu emprendimiento, y por lo mismo debe ser primordial la confianza y el compañerismo.
Los problemas con los socios parten siempre cuando uno de los miembros de la nueva estructura, sin previo aviso, modifica su manera de actuar. Si aquél que prometió contactos se limitó sólo a entregar dinero, provoca ruido. O si aquél que entregó dinero y prometió dejarnos trabajar tranquilos, al poco tiempo comienza a intervenir en las decisiones de la empresa, y eso provoca más problemas aún.
Cuál es entonces el camino a tomar, ¿romper la sociedad? Puede ser una salida difícil pero sana, siempre y cuando, antes de ese drástico quiebre exista una conversación profunda y sincera. Esos minutos de comunicación pueden cambiar las cosas, e incluso se puede llegar a un acuerdo que antes parecía imposible.
Es más común de lo que se piensa, que un socio pasivo y distante, se transforme en uno muy activo y deseoso de dedicar cada vez más tiempo al emprendimiento al que fue invitado. O puede ocurrir que ese caballo de carrera que partió con las pilas puestas, se aburrió al primer escollo y ya no quiere participar de las decisiones de la empresa.
Es por eso que debes tener claro que el tipo de socio que tienes en tu empresa es la base para lograr los objetivos de ésta. Si uno de ellos cambia, puede ser que el objetivo de toda la empresa deba cambiar. Y hay que tener presente que lo que le pasa al otro también te puede ocurrir, pues muchos factores externos (familia, salud y otros) influyen en tu comportamiento como socio.
Son tantas las variables que quizá lo más relevante sea estar siempre alerta en qué piensa mi socio e ir contrastando lo que dice, con lo que hace y, de paso, pedirle al resto que haga lo mismo con uno. De este modo, lo que partió como una sociedad de dos o más personas, puede transformarse en algo unipersonal, o viceversa.
Aspectos a considerar para evaluar a un socio
Antes que todo, un sólo punto a considerar: Si te consideras apto para emprender de modo independiente, ¡anímate a emprender sin socios! Probablemente te ahorrarás muchos problemas que se presentan cuando uno comparte el liderazgo.
En tanto, para tomar esa decisión, los puntos a evaluar son:
1. ¿Tiene el potencial socio objetivos compatibles con los nuestros?
2. ¿Posee los recursos y habilidades necesarios para cumplir su tarea?
3. ¿Trabajaremos bien con este socio (cultura, confianza, etc.)?
4. ¿La organización se puede ajustar a la visión del socio y viceversa?
3 objetivos que debes tener para formar una sociedad:
* Los objetivos de los socios han de ser compatibles, no hace falta que sean los mismos.
* Hay que intentar descubrir los verdaderos objetivos del socio y asegurarse que no existen objetivos ocultos que pueden perjudicar el desarrollo del negocio.
* Que los objetivos sean compatibles. Todo va a depender de que si las acciones de la empresa ha de ayudar a alcanzar los objetivos.
Fuente: SoyEntrepreneur
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