Nunca ningún smartwatch tuvo una acogida tan buena como el Moto 360. ¿Por qué? Porque es invisible. Porque parece un reloj. Y esto no era algo fácil de hacer, vistos los smartwatches anteriores.
Aunque ya llevamos un tiempo con la carrera de los smartwatches, se les sigue achacando un diseño que no termina de ser adecuado, y sobre todo una falta de funcionalidad latente. El "¿para qué quiero yo esto?" es la constante cuando se habla de dispositivos como el Sony Smartwatch 2, el Galaxy Gear y compañía. Sólo se salva en parte Pebble, pero al menos en mi opinión sigue teniendo bastante margen de mejora en cuanto a diseño, tanto por su pantalla como por la caja del reloj en sí.
Pero días atrás vimos la llegada del Moto 360, el reloj inteligente que prepara Motorola de la mano deAndroid Wear, la plataforma de Google específica para wearables. Esa es su primera clave: Android Wear añade valor real, no es una plataforma vacía que simplemente se limita a notificar de lo que pasa en nuestro smartphone (que no está mal, pero no es suficiente).