Un movimiento lateral para tomar un nuevo empleo puede ser algo astuto o un callejón sin salida; para decidir si te conviene aceptar un cambio de puesto que no es un ascenso, sigue estos consejos.
"Empecé en
esta empresa justo al salir de la universidad hace cuatro años, después
de hacer prácticas de verano aquí, y hasta ahora todo va genial. Ahora
bien, me han ofrecido un trabajo que me pregunto si debo aceptar, y me
serían útiles algunos consejos. Sería un movimiento lateral, a un puesto
de segundo al mando en una división relativamente nueva, en vez de un
ascenso, y parece una interesante oportunidad para ampliar mi
experiencia y mi red de contactos.
Sin embargo, no puedo dejar de
preguntarme si es posible que ese trabajo sea un callejón sin salida,
debido a que me aleja de la trayectoria profesional que la gente en la
alta dirección ha seguido aquí. Tengo la posibilidad de elegir si debo
hacer esto o quedarme donde estoy"
Debido a que las empresas se han vuelto cada
vez más austeras que antes de la recesión, desapareciendo capas de
gestión, los ascensos se han vuelto más difíciles de conseguir, así que
mucha gente está en tus zapatos. Con frecuencia, eso es algo bueno. “Los
movimientos laterales pueden ser geniales por todo tipo de razones,
especialmente si te dan la oportunidad de adquirir nuevas experiencias
que son importantes para tu empresa”, dice Lois Frankel, presidenta
ejecutiva de Corporate Coaching Internacional, una firma de desarrollo
de ejecutivos con sede en Pasadena, California, que cuenta a Disney,
Procter & Gamble y Lockheed Martin entre sus muchos clientes
pertenecientes a la lista Fortune 500.
